viernes, 31 de octubre de 2008

¿Conspiración Ovni en Salta?

El 17 de agosto de 1995 ocurrió un incidente que tuvo alguna trascendencia periodística en su momento, pero que luego cayó rápidamente en el olvido. Se trató de la caída de un objeto en el sur de la provincia de Salta, Argentina.

En septiembre de 1996 salió publicado en el boletín electrónico "UFO ROUNDUP", que se distribuye por Internet, que aquella caída se había tratado de un OVNI y además se habían recuperado 200 cuerpos de la nave que fueron llevados a la ciudad de Victoria, Entre Ríos. Parte de estas declaraciones fueron atribuidas a la Fundación Argentina de Ovnilogía (FAO), cosa que no era cierto (1).

Ante tal comunicado, Luis Burgos decidió publicar en el número de octubre del boletín "Ovniciencia" de la FAO un informe sobre el caso con todo lo que se sabía hasta ese momento. Dicho informe se basó fundamentalmente en las noticias publicadas en los diarios y revistas de aquella época (2). Asimismo, envío una nota aclaratoria a "UFO ROUNDUP" que fue publicada en el mes de octubre (3).

Nada de lo que se sabía hasta el momento de redactar aquel número del "Ovniciencia" indicaba que se hubieran recuperado cuerpos y menos que se hubieran trasladado a Victoria. En realidad ni siquiera se sabía que fue lo que cayó exactamente.

Cuando todo parecía indicar que se había llegado a un punto muerto en la pesquisa, principalmente porque ya habían transcurrido más de dos años del incidente y porque no disponíamos de los medios necesarios para realizar una investigación in situ, un llamado telefónico hace reavivar el caso. Antonio Galvagno, el civil que más investigó los hechos desde un principio, estaba en Buenos Aires y deseaba entrevistarse con la gente de la Fundación.

En la tarde del 16 de octubre de 1997 nos reunimos con él en Ensenada, localidad vecina de la ciudad de La Plata sobre las orillas del Río de La Plata.

Este informe es una descripción de todo lo ocurrido aquel 17 de agosto de 1995 y los días siguientes según lo contado por Galvagno en aquel encuentro.


La caída

Antonio Galvagno vivía con su esposa en la localidad salteña de Joaquín V. González, departamento de Anta. Su población ronda los 20.000 habitantes y su principal actividad es el agro, la ganadería y la extracción de carbón. Aquel 17 de agosto, un día diáfano, ambos se encontraban almorzando cuando a las 13:47 se escuchan en todo el pueblo "dos tremendas explosiones. A los poquitos segundos de la explosión se empieza a mover el piso, se mueven los techos, las lámparas".

La gente sale enseguida a la calle creyendo que estaban ante la presencia de un terremoto. Al hacerlo, notan la presencia de una "tremenda franja de humo que había en el cielo". Los primeros comentarios sugieren la caída de un meteorito o de un avión.

Galvagno es piloto civil y se dedica a la fumigación. Por aquel entonces tenía un avión ultraliviano biplaza que utilizaba para tal fin. En el momento del incidente el avión se encontraba en la pista, "así que inmediatamente lo lleno de nafta y me voy en dirección de la larga columna de humo que veíamos".

Según nos contaba, el lugar de la caída es la Serranía Colorada y tiene más de 1.000.000 de hectáreas. O sea que es una zona muy amplia difícil de recorrerla en su totalidad.

Al hacer su primer contacto con la columna de humo la describe como "parecida a una nube de hollín, con partículas metalizadas".

"Ese día la búsqueda se desarrolla sin novedad. Vuelo como 3 horas hasta que se me acaba la nafta. No encuentro nada". En la zona del impacto había viento lo que hizo que rápidamente la columna de humo se disipara impidiendo ubicar el lugar exacto de la caída.

Los siguientes 15 días también los dedicó a la búsqueda sin resultados positivos.

A 7 kilómetros de Joaquín V. González había una finca en la cual había gente tomando sol. "Cuando ven el fenómeno, después de algunos segundos porque quedan impactados por lo que ven, van corriendo, sacan una cámara de foto y le tiran la foto".


Recolección de testimonios

"Cuando salgo de mi casa veo la columna de humo, pero hay gente que estaba afuera, como esta gente que tomaba sol. ¿Qué es lo que vieron ellos?", se preguntaba Galvagno. Así, ese mismo día después de su frustrada búsqueda, empezó a recolectar los primeros testimonios de personas que fueron testigos del incidente.

La gente que toma la foto anterior "lo que ven es una explosión, un fogonazo inmenso. A partir de ahí dicen que ven una bola roja que empieza a caer con movimientos oscilantes. Y esa bola roja dicen que desaparece detrás de los árboles". Según Galvagno, esta "bola roja" no se desintegró en el aire sino que cayó entera. "Cuando hace impacto en el piso es cuando nosotros sentimos el movimiento telúrico".

Al recorrer los pueblos más cercanos al hecho, los testimonios empezaron a aclarar el panorama. "Con testigos presenciales yo habré hablado con más de 100. Testigos presenciales me refiero a antes de sucedida la explosión". Había mucha gente realizando tareas rurales al aire libre que vieron todo lo ocurrido.

"Todos los testimonios coinciden que desde el sur de Bolivia aparece una especie de plato metalizado, pero que ya venía mal, zigzagueando". Los testigos le dan un tamaño aproximado de 200 a 300 metros de diámetro. "Pasa muy bajo por el pueblo de Tunal y Galpón. En un momento de ese vuelo muy lento que venía haciendo se le acercan de atrás unas cosas a muy rápida velocidad, metalizadas, que largan un humito de la parte trasera. Cuando esos dos objetos lo alcanzan se producen las famosas explosiones".

"Los pueblos más cercanos al hecho escuchan seis explosiones". Galvagno supone que las dos explosiones que se escucharon en Joaquín V. González taparon las otras cuatro.

Un ingeniero de la compañía Plus Petrol (4) que se encontraba perforando muy cerca de la caída que no sólo confirma que se oyeron las seis explosiones sino que además "se escuchó un ruido a turbina impresionante", aunque sin poder determinar si el origen del mismo era "del aparato en sí o de los que se acercaban a él". Asemejó el ruido al producido por las turbinas del avión Concorde, en el cual él había viajado un par de veces, pero "potenciadas una 100 veces".

"Dicen los testigos que están más cerca de la explosión que había dos objetos estacionados en el aire, que luego de caer el aparato desaparecen hacia arriba".


Doña Paz Zamana (5)

Durante las siete noches posteriores a la caída, la señora Paz Zamana que vive muy cerca de la zona, observa "unos aparatos grandes. Ella me los define como 5 veces aproximadamente el tamaño de una luna llena. En forma lenta aparecen desde el oeste, o sea desde la cordillera de los Andes, pasan por encima de la casa de ella a unos 200 metros, o sea que muy bajito". A partir de estos datos, Galvagno supone que estas luces, de un color naranja muy brillante, tendrían un diámetro aproximado de 30 metros. "En forma muy lenta, sin emitir ningún tipo de ruido, se dirigen hacia la zona de impacto, sobrevolando el cerro". Estaban "como buscando algo". Siempre se perdían atrás del cerro.

Luego de esas siete noches, no hubo ningún tipo de actividad durante las noches posteriores, hasta que un día miércoles "pasó una nave gigante".

El testimonio de la señora Paz Zamana fue corroborado por otros vecinos del lugar (6).


La huella

Gracias a estas declaraciones, Galvagno cambia la zona de búsqueda, "pese a que no coincidía con la dirección que yo creía que estaba. Yo estaba sobrevolando el otro lado del cerro. Cuando me encuentro con estos testimonios me digo: si las naves están ahí, evidentemente la cosa está ahí".

En la mañana del primer día de búsqueda en la nueva zona, después de unos 15 minutos de vuelo, "veo una franja quemada en el piso. Una franja muy larga, aproximadamente tendría unos 1.500 metros de larga y unos 600 metros de ancho".

"Cuando pego la vuelta y encaro la mancha de nuevo el avión empieza a perder sustentación. Yo estaba a 200 metros de la cúspide del cerro, o sea que tenía buena altura. (...) No había viento, estaba fresco, estaba hermoso para volar. No podían haber existido problemas de turbulencia o baja presión, estaba perfecto. El avión siento que se me cae, se me cae. Le pongo motor al mango, lo pongo en picada y se me cae igual, como si el cerro me chupara. Un accidente muy extraño". Galvagno tiene mas de 4.000 horas de vuelo y según él "es la primera vez que me pasa algo así".

A pesar de que el avión quedó totalmente inservible después de la caída, Galvagno no sufrió heridas en el incidente.

Luego de salir del avión, se dirigió a la huella que se encontraba a unos 600 metros. "Yo digo: acá lo encontré, acá lo tengo. Me hacía toda la película".

Cuando llega al lugar ve que todos los árboles, grandes y chicos, fueron arrancados de raíz y volaron por el aire. Hasta a unos 50 metros de sus pozos respectivos. También había una gran cantidad de un polvillo blanco que parecía talco pero mucho más liviano y mucho más fino (7).

Sin embargo, lo que más le llamó la atención es que "en la montaña, en la piedra sólida había agujeros de 70 cm, 80 cm, hasta 1 metro".

Galvagno recorrió toda la huella a pié. La misma termina justo al borde de un precipicio. A partir de esto, deduce que "evidentemente el objeto siguió y cayó 5, 6, 10 kilómetros más adelante".

Esa zona se caracteriza por tener profundos y angostos cañadones de más de 800 metros de profundidad, de muy difícil acceso por la falta de caminos y los bosques impenetrables. A esto se suma el hecho de que Antonio Galvagno se quedó sin avión y nadie le pudo facilitar uno. Finalmente, algunas presiones que recibió lo impulsaron a abandonar la búsqueda.


Las presiones

Durante aquellos primeros días posteriores a la caída del objeto, se le presentan a Galvagno un grupo de unas nueve personas pertenecientes a Gendarmería quienes "me prohiben la búsqueda, me prohiben la investigación, me prohiben volar", aduciendo que está el espacio aéreo cerrado por seguridad nacional.

Se produce un enfrentamiento verbal bastante fuerte, en el cual Galvagno y su equipo, varias decenas de personas, siguieron firmes en su postura de no desalojar la zona. Además Galvagno contaba con el respaldo de todo el pueblo lo que lo incentivaba a no abandonar el lugar. Por todo esto es evidente que intentar un desalojo violento por parte de Gendarmería hubiese llamado la atención de los medios de prensa. Es por eso que toman una salida más diplomática.

"Estuvieron como media hora deliberando entre ellos. Al rato viene un oficial y un sub-alférez y me dice: bueno, Tony, evidentemente acá tenemos que unificar la búsqueda. Decime que sabés vos, te digo que sé yo, y vamos a hacernos amigos".

Se sentaron a hablar. "Ellos me dicen que había caído un pedazo en el crestón El Gallo, ahí en Metán. Hay un pedazo caído ahí y yo personalmente tengo que bajar el día domingo con un helicóptero para rescatarlo. Me dicen: nosotros ya lo tanteamos pero no lo pudimos sacar porque es muy grande. Dice que era un pedazo metalizado como de 3,50 metros de largo y no tiene peso. Vos lo levantás y es que como si pesara 200 gramos. Pero, si no es en helicóptero no lo podemos sacar. El sub-alférez me dice: y yo personalmente tengo que bajar con una soga y rescatar el pedazo".

Cuando Galvagno le pregunta si había gente de la NASA, le contestan: "No sé si son de la NASA, pero son yanquis los que están manejando todo esto".

"Me extraña porque la NASA no trabaja así", repuso Galvagno. "Lo más probables es que mañana a vos te peguen una patada en la cola y no te dejen ir".

Tal como se lo había anticipado, al día siguiente regresa el sub-alférez, ya sin el oficial, totalmente decepcionado. "Ni siquiera me dejaron entrar a la finca. Escuché los helicópteros que se fueron para el crestón y ni siquiera nos dejaron entrar a la finca".

Luego de algunas presiones similares por parte de diferentes personas, que decían pertenecer a diferentes organismos oficiales, "me llama un amigo que estaba en el gobierno de Salta. Me dice: mirá Tony, las presiones son muchas, borrate que sos boleta". Le prestó su auto y le dio un poco de dinero para que se fuera. Galvagno al querer saber más sobre lo que había detrás de todo esto recibe una respuesta simple: "La orden que Estados Unidos le dio a la Argentina es no investigar".


Reunión de Galvagno con algunos integrantes de la FAO.

De izquierda a derecha: Luis Burgos, Antonio Galvagno, Carlos Iurchuk, Walter Sukanec y Fernando Mengui.


Epílogo

Por supuesto que este caso no está cerrado ni mucho menos. Si nos atenemos a lo relatado por Galvagno se deduce rápidamente que un objeto fue derribado por dos misiles. Otros, más escépticos, siguen sosteniendo que fue un meteorito que se iba desintegrando e impactó en el suelo (8). Sea lo que sea, todos coinciden en que "algo" cayó.

¿OVNI? ¿Meteorito? ¿Satélite? ¿Un nuevo prototipo de nave militar? Lamentablemente, hasta que no aparezca ese "algo" no podremos saber la verdad.


1 Ver "UFO ROUNDUP" Volumen 1, Nº 30, 22 de septiembre de 1996.

2 Ver Boletín "Ovniciencia" Nº 6, octubre de 1996

3 Ver "UFO ROUNDUP" Volumen 1, Nº 32, 6 de octubre de 1996

4 Galvagno menciona el nombre completo de este ingeniero, pero creo conveniente no publicarlo sin una autorización directa del testigo.

5 Unico testigo del cual publico su nombre porque ha aparecido en todos los medios periodísticos de aquella época.

6 Lo dicho por Galvagno sobre estos avistamiento difiere con respecto a lo publicado en algunos diarios y revista de la época. Según estos últimos, doña Paz Zamana la noche anterior a la caída fue cuando vio la luz naranja. Luego de la caída apareció durante tres noches seguidas, no siete.

En el boletín "Ovniciencia" Nº 6 (octubre de 1996) se podrá encontrar la versión según lo publicado por los medios de prensa.

7 A pesar de que Galvagno juntó y distribuyó a diferentes personas una gran cantidad de polvillo, él no se quedó con nada. Y lo que es peor, no se conoce ningún análisis que se le haya hecho al mismo.

8 Heriberto Janosch del CAIRP (Centro Argentino para la Investigación y Refutación de la Pseudociencia) me envió por e-mail una copia de la nota del "Space Control Center" (SCC) en la Cheyenne Mountain Air Station. Según el comunicado, ellos no tienen ningún registro que un objeto artificial haya reentrado en atmósfera terrestre en el hemisferio sur aquel 17 de agosto. Sugieren que podría ser un meteorito que entró a la atmósfera terrestre e impactó y/o produjo el boom sónico.

martes, 28 de octubre de 2008

Misteriosos Ovnis sobre Chicoana













Las huellas dejadas sobre los campos son de cerca de un metro de profundidad y de formas geométricas.

Una serie de extrañas marcas geométricas -circulares y rectangulares- dejadas supuestamente por objetos voladores no identificados (OVNI) que se habrían posado sobre tres campos de trigo de Chicoana -en la Quebrada de Tilián, al sur de la localidad; en Pulares, al oeste y a un costado del camping Las Mesitas, en el acceso norte-, se han transformado en la gran incógnita de la comunidad.

Las huellas, que parecen haber sido dejadas por las “patas” de enormes estructuras, fueron advertidas al amanecer del jueves pasado, luego de una noche que a juicio de cientos de testigos fue “alucinante” porque justo sobre esos campos se vieron “extrañas luces que “bailaban” sobre ellos aunque “en un momento detuvieron sus movimientos, casi erráticos, y permanecieron a poca altura durante un lapso de tiempo considerable, luego de lo cual se elevaron y desaparecieron por el horizonte”, relató entre perplejo y maravillado, el vecino Raúl Martínez, que vive en el barrio chicoanisto de San Cayetano, a dos kilómetros del camping Las Mesitas y de uno de los trigales que quedaron surcados por las peculiares grietas.

“Las primeras luces las divisamos con mi hijo a eso de las tres de madrugada y estuvimos tratando de filmarlas pero, curiosamente, nuestros celulares dejaron de funcionar como si no tuviesen baterías. Era una sucesión loca de destellos de colores, luego se aquietaron y parecieron formar un todo en el marco de una estructura enorme. El fenómeno lo observé durante cinco minutos. Después, lo que estaba posado en el campo y desde donde emergían los destellos, subió y se alejó a una velocidad asombrosa. Acto seguido los celulares volvieron a la normalidad”, contó Martínez.

Los estudiantes

Por su parte, los alumnos de la escuela rural 588 “María Valdivieso”, de Villa Fanny, en la Quebrada de Tilián, siete kilómetros al sur de Chicoana, también fueron testigos del fenómeno, ocurrido a una distancia considerable del acceso norte de la localidad, aunque de características virtualmente idénticas. “Quisimos llamar a la policía para decir lo que estaba pasando, pero los celulares no funcionaban”, dijo uno de los chicos que también disfrutó del curioso de la presentación celeste.

“La escena duró unos cinco minutos y nadie pudo captar imágenes porque las cámaras no funcionaban”, dijo otro de los estudiantes, quienes, al día siguiente, descubrieron las mismas marcas geométricas en uno de los trigales.

En Pulares

Pero no fue todo: seis kilómetros hacia el oeste de Chicoana, en la zona de Pulares, los vecinos también aseguran haber visto un extraño show lumínico, que se desarrolló durante el mismo lapso de tiempo, a una hora análoga y que dejó, para el amanecer un sello idéntico que en los otros dos lugares. Huellas de más de un metro o más de profundidad, de orígenes inexplicables.

Lo curioso es que entre las tres zonas afectadas, por decirlo de alguna manera, por los supuestos “aterrizajes”, se puede formar un triángulo isóseles casi perfecto, en cuyo centro se encuentran los tristemente célebres cerros La Candelaria y El Antigal, escenarios de tres fatales accidentes aéreos, todos producidos, eventualmente, por inesperados fallos en sus sistemas.

Los detalles

La escuela albergue de Villa Fanny tiene 100 alumnos. Esa noche 80 estaban presentes y todos aseguran haber sido testigos del fenómeno lumínico.

Los vecinos de la escuelita, dicen que al aparecer las luces los animales se escondieron pese a que no se produjo ningún ruido.

La gente se agolpó a tomar
fotos de las raras huellas

Los habitantes de Chicoana así como muchos turistas, detuvieron sus autos entre el jueves, viernes, sábado , domingo y ayer para tomar fotografías y observar las extrañas marcas que quedaron sobre el trigal situado a un costado del camino de acceso al pueblo.

Federico Arnaldo Gutiérrez, un técnico del canal de televisión de la zona “Nortevisión Satelital”, fue uno de los pocos que atravesó el alambrado y recorrió las marcas. “Es muy extraño. El piso estaba como si algo extremadamente pesado se hubiese posado. El trigo estaba aplastado pero no cortado. No habían señales de quemaduras ni nada. Sólo estos rastros geométricos.

Graciela, una profesora de Biología de la localidad que también se llegó con su cámara para registrar imágenes de las figuras que quedaron grabadas en los sembradíos comentó que “esta área es rica en fenómenos extraños y avistamientos de OVNIs. Recuerden ustedes -añadió- que en los últimos 15 años se precipitaron en esta área tres aviones y en todos los casos, las razones fueron las mismas: sus instrumentales dejaron de funcionar, al igual que lo que le pasó a los que en la madrugada del jueves avistaron las luces de colores y quisieron fotografiarlas, pero no pudieron porque sus aparatos no funcionaron”.

Por su parte, las autoridades de la Comisaría de Chicoana no quisieron opinar sobre el tema, aunque un efectivo que pidió reserva de su nombre “porque voy a dar una opinión personal y por ello no puede tomarse como una versión oficial”, dijo a El Tribuno que “efectivamente recibimos muchos comentarios sobre la cuestión pero nadie quiere radicar una denuncia por escrito. A mi juicio, todas esas marcas son producto del viento y la lluvia”, señaló.

Sin embargo y de acuerdo a consultas al servicio meteorológico, no hubo precipitaciones ni vientos durante los días previos y de los sucesos mismos. Y si las hubiese habido ¿por qué las huellas sólo están en tres trigales y no en todos, que son centenas?

El director de la escuela 558, José Silva, cuyos alumnos fueron testigos de los fenómenos, dio su opinión. “Hace diez años que estoy aquí y jamás había visto marcas de este tipo. Descarto que hayan sido producto de la naturaleza o que alguien las hubiese hecho. Es raro, muy raro”, indicó.

Los niños del albergue también dijeron a El Tribuno que los que tenían celulares y vieron las luces trataron de sacar fotos y no pudieron. “Mi tía -dijo Pedro, de 13 años- vive cerca de la escuela y tiene un aparato con filmadora. Le pasó lo mismo que a los demás: no le funcionó, como si se hubiese quedado sin pilas”.

“Yo nunca vi algo así.Y si la gente dice que las huellas fueron producto de las luces, hay que ser claros: las luces no tienen peso”, concluyó el director del centro educativo.

Fuente: El Tribuno - Jaime Barrera

lunes, 27 de octubre de 2008

¿Vida Intraterrestre?

La creencia en civilizaciones intraterrestres muy evolucionadas espiritualmente forma parte de muchas tradiciones filosóficas-religiosas del mundo. Tampoco es desdeñable el número de personas que dan testimonio de una "realidad fantástica" con zonas cálidas, llenas de vida vegetal y valles perdidos e en lugares inhóspitos de nuestro subsuelo. Incluso autores de la talla de Julio Verne, James Hilton, C. W. Leadbeater, John G. Fuller, el polémico Raymond Barnard; y aventureros como Ferdinand Ossendowski y Nicholas Roerich, han hablado de estos reinos subterráneos a través de sus novelas. ¿Podría estar albergando nuestro planeta culturas vivas en su interior?

Por excéntrico que pueda parecer el planteamiento anterior, no debemos despreciar un argumento bastante significativo: en casi toda la tierra se tienen noticias de cuevas subterráneas y sistemas de túneles -como el entramado que se extiende bajo la superficie del Yucatán, montañas de Paucartambo en Perú, sierra del Roncador en Brasil, cuevas de Afganistán, monte Kailós en el Tíbet...- que conectan no sólo áreas diferentes dentro del mismo continente; sino que, en opinión de algunos investigadores, bien pudieran "unir" diferentes partes del globo.

En realidad, todas las tradiciones antiguas se basan en ésta supuesta existencia de ciudades intraterrenas conectadas mediante una vasta red de pasadizos, más que en la -no menos fantástica- creencia de una "tierra hueca" que algunos autores como Raymond Barnard proponen.

Exploradores como Juan Moriaz, y sacerdotes como Carlos Crepi, habrían encontrado en estos túneles perdidos del Yucatán (cueva de "los Tayos"), láminas de piedra y oro con signos ideográficos grabados que describen los orígenes de la historia humana, según recoge fielmente Erik Von Däniken en El oro de los dioses.

A este enclave sudamericano, que aún hoy día constituye un misterio por descifrar, se vincula una interesante leyenda sobre la mítica Shambalah o Agharta, y las historias que de ella se desprenden. Historias sobre una ciudad santa oculta en los Himalayas, que bien merecen punto y aparte dentro de este artículo.


Se ha dicho que el origen de las sociedades subterráneas podría estar en los continentes desaparecidos del Atlántico y del Pacífico: la Atlántida, Lemur o Thule (esta última en la tradición helénica se corresponde con el reino de hiperbórea: una tierra paradisíaca, perdida más allá de la barrera de los hielos, donde existe una raza que irradia un poder espiritual capaz de influir en los sentimientos colectivos del planeta).

Tanto en oriente como en occidente se suceden las descripciones sobre los integrantes de estas enigmáticas sociedades, y no faltan los testigos que dan crédito a la existencia de seres dorados de los que emana una intensa luz blanquecina.

O ¿vida extraterestre?

En 1985, el astronauta Gordon Cooper, uno de los primeros que orbitaron la Luna, compareció ante un grupo de asesores de la ONU presidido por el entonces secretario general Kurt Waldheim, e hizo una alarmante advertencia: "Creo que... vehículos extraterrestres y sus tripulaciones nos están visitando desde otros planetas, y que están técnicamente un poco mas avanzados que nosotros. Considero que necesitamos un programa de alto nivel para recoger y analizar la información referente a cualquier tipo de encuentro y para determinar la mejor manera de relacionarnos amistosamente con estos visitantes.

Los argumentos de Cooper para esta declaración eran que había estado en la periferia de las grandes regiones por las que "ellos" se mueven. Además, en 1951, durante dos días tuve ocasión de observar muchos objetos de diferentes tamaños que volaban en formación... a una altura mucho mayor de la que podíamos alcanzar".

Por tanto, uno de los más grandes pioneros de Estados Unidos, un hombre que había detentado el récord de vuelo más largo en el espacio, 34 horas, admitía, ante varios de los hombres más poderosos del mundo, que había tenido encuentros con aparatos extraterrestres. Pero,¿pueden ser ciertas estas alegaciones?

Una historia de avistamientos
Desde la creación de la NASA en 1958, varios de sus pilotos y astronautas han testificado que habían visto ingenios volantes de origen desconocido. El primero en anunciar un avistamiento fue Joseph Walker, piloto del avión de pruebas X-15. Según una charla dada en mayo de 1962m, en los meses anteriores Walker tuvo un encuentro aéreo con dos objetos en forma de disco, lo cuál filmó. En julio del mimo año, otro piloto del X-15, el mayor Robert White, informó haberse encontrado formando parte de una escuadrilla de ovnis mientras volaba a unos 9.800 m de altura.

La NASA rehusó apoyar a sus pilotos y las fotografías y películas que contenían anomalías nunca se publicaron. La línea oficial establecía que los ovnis habían sido identificados como hielos. Pero, aunque la NASA negó tener interés en los ovnis, pronto se demostró que esto era falso.

Durante 1965, el US Federal Bureau of Investigation (FBI) supo de una fuente confidencial que un informador de la NASA estaba "filtrando" encubiertamente información sobre ovnis. Los receptores eran dos personas de Pittburg que, según el FBI, tenían un interés personal en los ovnis y estaban de acuerdo con un empleado de la NASA. En un expediente del FBI, de fecha 2 de septiembre de 1965, se dice: "La fuente cree que la información puede ser clasificada. Por ejemplo, la fuente dijo que [censurado] había visto una filmación en la que se veía un misil separándose de un ovni que aparecía en la pantalla. Antes del vuelo del Gemini 4, [censurado] dijo que veía algo interesante, porque la nave espacial tenía a bordo dispositivos para detectar ovnis...".

Pruebas de un encubrimiento
La documentación del FBI sobre este caso pone de manifiesto dos puntos importantes: la referencia de una filmación en la que se muestra un ovni en vuelo, confirma que la NASA está en posesión de datos sobre los ovnis que oculta al público. En segundo lugar, la mención de la misión Gemini 4. Uno de sus pilotos, James McDivitt, confirmó que, durante la misión, vio con seguridad una forma de objeto no identificado.

Aunque McDivitt no cree que el objeto fuese anómalo, no se adhiere a la teoría del escéptico James Oberg, según la cual el objeto era simplemente la segunda etapa del cohete Titán que lanzó el Gemini 4. Como el investigador afirma en su libro de 1996, Beyond Top Secret, "si éste fue el caso, el único enigma que queda es el aparente fallo de McDivitt en reconocer su propio cohete".

Los misterios de la luna
Después de las misiones Gemini, la carrera espacial se aceleró con el programa Apolo. Tras la promesa del presidente Kennedy de situar un hombre en la Luna, creció el interés por los misterios del espacio y, en particular, por la nueva frontera del hombre: la Luna. Así, cuando los astronautas del Apolo 11 dieron sus primeros pasos sobre la superficie de la Luna el 20 de julio de 1969, incluso el más recalcitrante de los escépticos debió considerar la posibilidad de que la presencia de vida fuera de la Tierra era ya una realidad.

A pesar de las declaraciones de que los astronautas no habían visto nada anormal, circularon rumores de que, durante su estancia en la Luna, la tripulación nunca estuvo sola.

A continuación se incluye una conversación clasificada entre la tripulación del Apolo 11 y el control de la misión:

Apolo 11: ¿ Qué diablos era? Es lo que quiero saber. Estas cosas eran gigantescos, señor. ¿ ¡Dios mío, usted no lo creería!

NASA: ¿Qué... ?¿Qué diablos pasa?

Apolo 11: Están aquí, bajo la superficie.

NASA: ¿ Qué hay ahí? Control de misión llamando a Apolo 11.

Apolo 11: Estamos aquí, los tres. Pero hemos encontrado visitantes... Por las instalaciones, parece que han estado aquí desde hace mucho tiempo... Digo que ahí fuera hay aparatos espaciales. Están alineados en filas al otro lado del cráter...

Sin embargo, las pruebas de este encuentro en la Luna son muy débiles. Otto Binder, ex empleado de la NASA, dijo que esta conversación fue escuchada casualmente por unos radioaficionados que pueden captar un "canal reservado" para estos mensajes. Sin embargo, Neil Armstrong, el primer hombre que pisó la Luna, informó al investigador Timothy Good que no se registró, ni se encontró, ni se vio ningún objeto durante la misión Apolo 11, ni en ningún otro vuelo Apolo que no fuese natural. La única corroboración de esta historia se obtuvo de Maurice Chatelain, experto en comunicaciones de la NASA. En una entrevista efectuada en 1979, Chatelian confirmó que un retardo de tiempo en la transmisión del diálogo entre el centro de control y el Apolo 11 permitió a la NASA censurar la información referente a los visitantes.

Falta de pruebas
Sin embargo no hay manera de comprobar si en la misión Apolo 11 se produjo este incidente. Muchos investigadores dudan de las afirmaciones de Binder y Chatelian, y la NASA niega que hubiese censurado transmisiones. No obstante, un caso similar referente al Discóvery no sólo originó el Watergate cósmico en 1990, sino que también dio un giro a las declaraciones de encuentros extraterrestres de astronautas.

Alrededor de las 6:30 del 14 de marzo de 1990, Donald Ratsh, un radioaficionado de Baltimore, Maryland, estaba siguiendo las transmisiones del Transbordador Discovery cuando oyó la siguiente comunicación: "Houston, aquí Discovery, tenemos un problema. Tenemos un incendio". Poco después dice Ratsh, se oyó una transmisión adicional: Houston, aquí Discovery. Todavía tenemos la nave espacial bajo observación. Esta revelación animó a numerosas personas, entre ellas Bob Oeschler, ex especialista en misiones de la NASA, a hacer sus propias averiguaciones. Después de un intenso período de investigación. Oeschler llegó a la conclusión de que el mensaje no fue transmitido desde el transbordador. En cambio, aventuró que la señal pudo proceder de una zona alrededor de Fort Meade, Maryland, la sede de la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU, que está involucrada desde hace tiempo en la investigación de informes de ovnis. Oeschler sólo pudo llegar a la conclusión de que la transmisión fue un fraude orquestado institucionalmente para algún sutil propósito de inteligencia.

Sin embargo, una fuente de la NASA informó a Oeschler que, coincidiendo en el tiempo, el transbordador estuvo involucrado en un incidente con un ovni. Oeschler informa que el encuentro duró ocho horas y produjo problemas en los sistemas eléctricos del Discovery. Ni que decir tiene que las preguntas no han recibido respuesta y que el caso todavía está bajo investigación.

También parece que los ufólogos no estarán satisfechos hasta que la NASA admita oficialmente que sus astronautas han tenido encuentros. Pero la agencia espacial ha mantenido un silencio absoluto sobre el tema de los ovnis en treinta años, por lo que es probable que no se produzca en breve un anuncio como ese.

Astronauta acepta vida extraterrestre

PARTE 1


PARTE 2


PARTE 3